Y vuelves, vuelves una y otra vez...regresas a mi en sueños, en cartas, en oleadas que cada vez duran más, que hacen sentir más, y quisiera que uno de esos retornos fuera eterno, que durara más que un suspiro, que un sueño o un tormento.
Me gustaría que volvieras una tarde de octubre y te quedaras por el resto de nuestras vidas, yo tu vida, tú la mía, siempre la mía...
Eres el eterno retorno que nunca se concreta, los planes que se derrumban, las palabras que no brotan, eres un cúmulo de caricias aprendidas que se han ido acumulando y que a veces se pierden. Eres perfectamente capaz de acercarte y tocar lo que a tu parecer es tuyo, lo que dices te pertenece, me cuidas a la distancia y con un toque o una palabra cruzas mar y tierra para acudir a mi llamado, pero también eres perfectamente incapaz de quedarte, no porque no lo quieras sino porque no debes, porque yo te lo he pedido, siempre pido que te vayas a pesar de que te quiero cerca...
Ojalá pudieras leerme, ojalá pudieras escuchar...
Quiero que hables, que actúes, que no sigas mis palabras y que hagas lo que siempre has deseado...quedarte.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario