jueves, 14 de enero de 2016

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Ha llegado el momento de volver a escribir, de sacar los pendientes, las notas mentales, los recuerdos, las mil y un cosas que no me dejan dormir. Es una obsesión por mantener presentes ciertos hechos y una compulsión por repetirlos una y otra vez hasta que ya no puedo más. La última vez fue anoche y esa joven pagó las consecuencias, la policía la encontró varias horas después, fue una pena. Pero en mi mente sigue la imagen de esa otra chica, Liv, me gustó verla, no se parecía mucho a Barb, pero transmitía la misma serenidad que ella cuando la conocí, quiero volver a verla pero se que antes debo librarme de todo esto, sería un error que pagaría caro. Acabaría con ella en un par de horas.
Hoy mismo debo hacer revisión de los medicamentos del hospital y tomar algunos que me ayuden a soportar esto. Creo que ahora entiendo por qué ella se la vivía medicada. Es atroz vivir así, recordando cada momento de tu vida, especialmente los malos que te recuerdan cuando fue que mandaste todo al carajo. O los buenos que torturan con escenas que ya no volverán. Y en este preciso instante me está matando esa vez que estuvo internada cinco días; el diagnóstico oficial fue una caída en la que se golpeó la cabeza y le ocasionó una contusión, la realidad, yo la golpeé luego de que no quisiera acompañarme a una cena, dijo sentirse mal y yo creí que era un engaño para quedarse y verse con alguien más. Luego resultó que estaba embarazada de cinco semanas, ni siquiera ella lo sabía y yo tampoco tuve el valor para decírselo. Fue internada por una hemorragia que no paraba, me disculpé y le dije que había sido por la caída cuando la empujé. Una vez que salió pasé tres semanas bebiendo y sin poder acercarme o tocarla, la culpa estaba acabando conmigo, luego regresé a lo de antes una vez más y otra vez un caballero durante casi un año, ese fue un buen año para ella e increíblemente para mi también. Luego todo fracasó poco a poco cuando empecé la fusión con un laboratorio.
Este recuerdo viene a ratos, son como flashbacks de todo ese tiempo. Y las sensaciones, me matan las sensaciones. Siento la furia, esa rabia que me llevó a golpearla, escucho el sonido de mi palma, mi puño o mi zapato contra su cara y su abdomen, escucho la caída y casi escucho el crujir de sus huesos y su piel al rasgarse. Y de pronto, también la siento a ella en los ratos buenos, vuelvo a saborearla, su piel, su sexo, mis dedos en su humedad y mi miembro en su interior, aprieto los dientes tratando de tocar sus pezones entre ellos e irremediablemente eyaculo como si ella estuviera teniendo un orgasmo conmigo. Odio esos instantes, me están volviendo loco y me llevan a preguntarme si eso mismo es lo que ella experimentaba cuando me pedía que no la tocara, tal vez tenía mi tacto impregnado de cuando la lastimaba.
No sé si es culpa lo que siento, no lo sé pero esta compulsión viene y me lleva a descargar la rabia en otras, trato de descargar el placer y lo consigo, pero luego las veo y me dan asco. Saber que no son ella, que son unas cualquiera por dejarse tocar así sin conocerme, me repugna saber lo que les hago aún cuando le prometí a mi esposa no volver a engañarla, me doy asco y debo terminar con eso. Debo ser un sádico, no lo sé, pero definitivamente soy un monstruo.

Es seguro que debí ser yo quien estuviera en esa bañera entintada de carmín y no ella, no lo merecía.
Pero debo reconocerlo, perseveró y en su séptimo intento lo consiguió.
Es su venganza dejarme aquí varado a cargo de la casa, al cuidado de los niños y tratando de superar su partida, buscando a alguien que llene su vacío sin que muera en el intento o a acostumbrarme a la soledad.

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