lunes, 23 de febrero de 2015

El encuentro


Cierto día de abril, mi jefa insistió en realizar un reportaje sobre la vida dentro el matrimonio Navarro del Ángel y así me di a la tarea de investigar. Realicé entrevistas, tomé fotografías e inicié mi reportaje. Así fue como pude conocer al fin a la renombrada pareja. Primero su representante me concedió una entrevista en las oficinas centrales de la revista T Mags, donde tuve que dar los pormenores del proyecto y al cabo de un par de semanas la mismísima Bárbara se puso en contacto conmigo.
Tuvimos una pequeña entrevista en la sala de su casa, ella y su marido fueron muy amables, me contaron como se conocieron y como había sido su vida de casados hasta ese momento. La entrevista parecía marchar a la perfección y digo parecía porque a pesar de los esfuerzos de ambos por hacerme sentir cómoda, algo en su comportamiento me resultaba extraño; él interpretaba el papel de amante amoroso, tomándola siempre de la mano y buscando en todo momento una excusa para abrazarla y decir algún cumplido de ella. Sin embargo, cada vez que él la tocaba no podía dejar de ver que ella se mostraba incómoda, cautelosa de lo que hacía o decía, cuidando cada palabra y gesto. No teníamos más de media hora cuando Bárbara dijo sentir un severo dolor en el abdomen. De inmediato su esposo me pidió que los disculpara y así fue como mi entrevista fue suspendida.

Mientras salía pude ver como una mujer a quien reconocí como una especie de ama de llaves corría para auxiliar a la pareja y otro que se veía como el chofer corría por el auto luego de la orden de su jefe.

El diagnóstico

Debido a que los únicos presentes durante el ataque la señora Navarro, su marido y una servidora, la noticia no trascendió. Para mi la instrucción fue clara, no hablar de lo ocurrido a menos que quisiera ver cancelado mi proyecto.
Esperé varios días a que volvieran a ponerse en contacto conmigo, obviamente pregunté por la salud de Bárbara pero solo me dijeron que ella estaba bien y nuevamente la historia de un desgaste por estrés salió a relucir.
Aunque como toda reportera conseguí una fuente dentro del hospital en el que había sido atendida en todas las ocasiones y ésta me confirmó lo que sospechaba; no era solo estrés, al parecer había rumores de que en sus análisis habían encontrado rastros de alguna droga. Nuevamente no se le permitió la entrada a nadie y el único a cargo de su cuidado fue el Dr. Navarro.

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