martes, 21 de febrero de 2017

Es justo ahora, cuando las lágrimas dejan de correr que me siento a la deriva, con el alma en pedazos, el corazón oprimido y la mente en blanco, pero a la espalda una profunda tristeza que me abraza como alas de ángel en picada... y la cabeza me da vueltas y el discurso pierde fuerza, y todo se vuelve gris, negro, blanco, negro, todo es opaco y un poco menos importante de lo que alguna vez fue, si es que alguna vez lo fue...

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