Antes escribía con un propósito, quitar el enojo que me invadía, las letras se llevaban el sentimiento que poco a poco se había convertido en rabia, lo terminaban matando unas cuantas personas en las líneas, las letras aparecían y de pronto todo era un poco mejor. Pero hoy, ese enojo ya un poco más fuerte, sólo un poco, pero es mucho más consciente, es enojo y es tristeza, tan profundos que daban un abismo a mis pies; un abismo al que las lágrimas quieren llegar pero no pueden, aunque lo intentan en una interminable guía a través de mi rostro.
Me siento tan perdida como cuando era una niña, tan furiosa como una adolescente que no entiende al mundo, y que se siente incomprendida. En este punto necesitaría vagar todos los años cumplidos para satisfacer las ganas que tengo de gritar, de reír, de llorar, de no hacer nada más que vivir. Al día de hoy me gustaría poder vivir y no sobrevivir. No tener que repetir cada día "un minuto más" cuando apenas tengo conciencia de que estoy despierta, no tener que decir "un momento más, un poco más, un día más" en en transcurso de la vigilia de cada día.
Quisiera que el sentimiento fuera tan breve como las palabras que de este emanan cuando llego al punto en que puedo escribir del mismo.
Quisiera no necesitar nada, estar sana, estar bien, estar sin necesitar de nada para hacerlo.
Y ojalá algún día lo entiendas, ojalá algún día me entiendas cuando digo que no me puedes tener, que tenerme es igual a la muerte, que no soy buena ni hago bien, no así, tal vez en 10 años pero no ahora, no así. Así solo soy muerte.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario