lunes, 16 de enero de 2017

Te escribo con la certeza de que solo así podré decirte todo lo que siento, lo quiero y lo que generalmente guardo cuando me dices "quisiera saber qué tienes en la cabeza". No lo hablo porque soy pésima con las palabras, como más de una vez ha quedado demostrado, la voz me abandona cuando trato de explicar los hechos y permanezco quieta, muy quieta, me he quedado quieta por muchos años ya. Tampoco lo digo porque cuando hablo lloro y yo odio llorar y tu odias que llore, porque mis lágrimas dejaron de significar algo para ti, ya no dices "no soporto verte llorar" o "no me gusta hacerte llorar" y ahora son solo molestas.
Una vez creí en esa frase que dice "un hombre debe mantener su palabra, porque sin ella no somos nada", la creí y por alguna razón tú me hiciste olvidarme de ella hasta el punto en que seguí considerándote ese gran hombre que me haría feliz a pesar de que su palabra es solo un gran adorno que cubre un rostro a veces cruel y hasta que yo también me convertí en una gran mentira hacia mí, haciendo a un lado todo en lo que creía.
He pensado una y otra vez en nuestro futuro, si es que alguna vez tuvimos uno o si podremos tenerlo, la verdad es que hasta hace poco quería ese futuro, esos planes y esos sueños que eran principalmente míos y en pequeña fracción tuyos, sólo digo los hechos. He reflexionado cada vez más sobre nuestros hijos, nuestra casa, nuestros viajes, nuestra boda, nuestros proyectos, pensé tanto en ellos hasta que se convirtieron en mis hijos, mi casa, mis viajes y mi vida, con alguien más o sola, no lo sé, pero de pronto me encontré muy enojada conmigo misma y echándome en cara el por qué si tanto pregonaba antes que esos serían mis planes y que no necesitaba de nadie para llevarlos a cabo, por qué es que ahora me aferro tanto a una persona que no quiere y que no busca lo mismo que yo. Una persona que antepone lo material a eso que posiblemente nos hará trascender, alguien que busca placer y no amor, o por lo menos no un amor duradero, una persona con la que todo es pasajero, líquido, insignificante, alguien que convierte todo en humo.
Como siempre, estoy en una disyuntiva, quiero-no quiero, puedo-no puedo, solo que ahora todo es un poco diferente, te explico: cada día me repito "un día más" o "una semana más" o "un mes más" dependiendo que tan optimista amanezca, si me lo repito es porque obviamente te quiero, pero hace un tiempo dejé de decirlo en voz alta porque te incomodaba y ahora no sé cómo volver a decirlo, sobre todo porque la respuesta y las palabras que quiero decir no son esas; quiero esos planes futuros que hemos hecho juntos y todas esas imágenes que rondan en mi cabeza pero me da miedo seguir sin ser feliz y que todo sea una mentira; me da mucho miedo que llegue el día en que diga "te odio" en vez de "te amo"; quiero estar tranquila, pero a tu lado no puedo, siempre hay interrogantes, siempre hay dudas, siempre me pregunto "¿por qué no soy suficiente?¿qué tengo que hacer?si ha visto todas mis facetas¿por qué ninguna le gusta? y ¿si ninguna le gusta, por qué no se va?¿por qué no me deja ir?¿por qué no es sincero?¿por qué no le gusto?¿por qué no me considera hermosa? y si no lo hace ¿por qué no se va?¿por qué no quiere estar conmigo? (y aunque reclames por esta pregunta, me la hago porque siempre buscas algo más) ¿algún día va a haber algo más?", etc., y la verdad es que esas son muchas preguntas

No hay comentarios.: